
Compré unos cartones y me fui a dormir, porque ya era tarde. Cuando me desperté vi que me había tocado el bote. Me puse como loca y enseguida llamé a mi marido, que también juega en vuestra página. ¡No me lo creía, pensaba que estaba soñando! Llevo menos de un mes jugando con vosotros y ya me ha tocado un bote. ¡Estamos muy contentos y esperemos que la suerte siga! Con el dinero le compraré algunos regalitos a mi nieta de 3 años y también lo guardaré por si vienen vacas flacas. ¡Felicidades purificacio!

































